José Maria Aznar es un castellano al que resulta fácil conocer. Una vez que uno introduce sus coordenadas en la cabeza, es fácil predecir sus comportamientos, porque estos responden siempre a una lógica. Hace un par de meses me atreví a publicar en prensa que Aznar debía nombrar a Alberto Ruiz Gallardón candidato al Ayuntamiento de Madrid. Un domingo, quince días después, Aznar llamaba a Ruiz Gallardón a la Moncloa para proponerle la candidatura.
Era una previsión fácil: las encuestas internas sólo daban mayoría absoluta al PP para el Ayuntamiento madrileño a Jaime Mayor Oreja, cuya venida a la capital era impensable. Ruiz Gallardón mantenía su mayoría en la Comunidad, pero esta institución es mucho menos representativa que el Ayuntamiento, aunque maneje un presupuesto superior. Representaba una apuesta lógica desde un punto de vista político: era preferible arriesgarse a perder la Comunidad que el Ayuntamiento. Pero, conociendo la relación existente entre ambos políticos, también era lógica desde un punto de vista personal, dadas las relaciones existentes entre ambos. En una palabra: se le ponían las pilas a Ruiz Gallardón. Si no era capaz de obtener mayoría absoluta en el Ayuntamiento quedaba anulado políticamente. Si lo conseguía, además de obtener el PP el rédito político, quedaba en una posición a todas luces más controlable desde el partido.
¿Por que Aznar aún no nombra sucesor? Desde hace tiempo hay quien asegura que el desconocimiento del nombre de éste viene perjudicando al PP y beneficiando a Rodríguez Zapatero. No lo creo así, ni pienso que Aznar lo crea. Nombrarlo sólo tendría la ventaja de ir haciendo popular al candidato, pero es que el candidato será en cualquier caso una persona conocida de todos al que le bastará un mes para colocarse en la mente del electorado. Nombrarlo ya tendría en cambio una clara desventaja: ponerlo en el punto de mira de toda la artillería de los partidos de la oposición. Desde este punto de vista ya tenemos la primera razón por la que el presidente guarda silencio. Pero hay más.
Las encuestas coinciden reiteradamente en un lento pero claro avance del PSOE, hasta el punto que parece claro que el PP no logrará una nueva mayoría absoluta aunque todavía le quede empuje para la simple. En esta situación resulta obvio que el candidato habrá de poder pactar para llegar a gobernar. Habrá de poder negociar con un número suficiente de partidos que contrarresten las uniones que congregará el PSOE. ¿Quien del PP esta en circunstancias de lograrlo? Las encuestas dicen que Jaime Mayor Oreja seria el candidato más votado, pero ¿podría Mayor Oreja pactar con Convergencia y Unión? La respuesta parece negativa salvo en una situación muy específica a la que me referiré después. Mayor Oreja sería el candidato perfecto si con él se pudiese asegurar la mayoría absoluta, pero esto no parece viable. ¿Quién entonces? Quien sea capaz de lograr un equilibrio entre el número de votos a cosechar y sus capacidades de pactar. Esta última característica se da, en mayor o menor grado, en los demás candidatos que se barajan: Rodrigo Rato, Mariano Rajoy, Ángel Aceves, Eduardo Zaplana o Alberto Ruiz Gallardón. Pero hay mas condicionantes.
En otoño de 2003 se celebrarán las elecciones autonómicas catalanas. Las encuestas otorgan la victoria a Pacual Maragall. Aznar lo sabe y cuenta con ello tanto como cuenta con que le resulte una victoria amarga. Aznar intentará que Maragall gane pero no gobierne, que el gobierno lo forme de nuevo Convergencia y Unión. Su candidato, Arturo Mas, es figura con la que pactar es posible. ¿Y que habrá que pactar? Es bien claro: yo te apoyo allí y tu me apoyas aquí. Por eso el candidato que designe Aznar será una persona con buenas relaciones con Mas y su partido. Pero a Aznar le conviene que el panorama se aclare todavía un poco más. Le conviene salvo que tome otra decisión de indudable calado: hacer coincidir elecciones catalanas y nacionales. En este caso sería mucho más fácil y rápido el dialogo entre PP y Convergencia y Unión, puesto que ambos se necesitarían en la misma unidad de tiempo. No cabrían peticiones adicionales ni engaños posteriores. Esto es algo que Aznar valora sin duda porque, además, daría mayor oportunidad a Mayor Oreja. Una cosa es que el entendimiento entre él y el partido catalán sea poco satisfactorio y otra es que deje tanto que desear como para que Mas renunciase a formar gobierno antes que negociar con Mayor.
Todo ello lo medita Aznar, persona metódica, concienzuda y manejadora de los tiempos como pocas. Antes de las citadas elecciones catalanas, en primavera, llegarán las municipales y autonómicas y no conviene que antes de ellas o en su trascurso surjan tensiones sucesorias en el PP. Por eso y por las otras razones expuestas no sería conveniente un nombramiento previo a ellas. Sus resultados pueden ser determinantes para bien o para mal. Una victoria arrolladora de Ruiz Gallardón podría hacer que Aznar optara por él por mucho que personalmente prefiera a otros, porque para Aznar el partido será lo primero y, a fin de cuentas, sólo dos de los candidatos en liza han vivido el test de unas votaciones: Gallardón y Mayor. Si el primero resultase el elegido quizá Aznar volviera a meditar su permanencia en la presidencia del mismo, fundaciones aparte, porque el presidente sigue el refrán: "no te fíes ni de tu padre".Este es el esquema que, de forma simplificada, baraja la mente de Aznar. Por eso no designara sucesor hasta pasadas las elecciones autonómicas y municipales y por eso quizá adelante las generales para que coincidan con las catalanas, aunque de momento diga lo contrario. Y todo ello sin olvidar que el PSOE puede hacer coincidir catalanas y andaluzas.
jueves, 28 de agosto de 2003
viernes, 13 de junio de 2003
¿Qué nos sobra en Madrid?
El berenjenal surgido tras las elecciones a la Comunidad de Madrid nos da ocasión para reflexiones menores y mayores.
El resultado de las pasadas elecciones otorgaba la victoria al PP con una mayoría simple aproximada del 45%. Con un porcentaje similar gobierna Pujol en Cataluña y, de hecho, jamás ha alcanzado Convergencia y Unión un porcentaje tan elevado, pero ahí está. Y, a pesar de ello, hay quien aún se nos quiere vender como triunfador en la CAM. Primer reflexión, conviene dejar claras las cosas: el PP fue el partido vencedor en la CAM, aunque otra cosa sea que no obtuviera la mayoría absoluta. La presente ley electoral permite que una unión de partidos desplace al más votado y eso es lo que iba suceder en Madrid. El PP no podría gobernar porque sus diputados no le daban para alcanzar una estabilidad parlamentaria, además de no poder lograr la investidura.
Conviene también recordar que el PSOE de Joaquín Leguina se aprovechó, legislaturas atrás, del voto de dos tránsfugas -Piñeiro y Ortiz- para superar una moción de censura presentada por Alberto Ruiz Gallardón con todos los votos para ganarla inicialmente. Piñeiro se presentó en las listas del PP, pero su abstención en las votaciones permitió que Leguina siguiese como presidente. Ahora Leguina tilda de "ventajista" la propuesta del PP de repetir las elecciones y califica de corruptos a los dos desleales de su partido. Ver para creer. Segunda reflexión: sólo quien esté limpio que lance la primera piedra.
Un resultado tan ajustado se presta a manipulaciones múltiples. Resulta absolutamente improcedente, y no habla especialmente bien de un candidato, que se empiecen a repartir cargos antes de ser investido el gobierno. Las pretensiones en caja Madrid, Ifema, etc, han sido lamentables -la propia IU se encargó, por escrito, de oponerse al cambio de Miguel Blesa y a la politización de la entidad- y, visto lo visto, poco oportunas. Tercer reflexión: Rafael Simancas se precipitó y no sólo en los casos citados sino en otras declaraciones.
En la CAM se manejan miles de millones. Quinientos o mil son pocos comparados con esas cifras y sin embargo son muchos para una persona. Y bastaban dos personas para cambiar equipo de gobierno. Nuestro sistema social facilita la defensa de intereses aunque sea a base de comprar voluntades. ¿Dónde puede estar la ética en medio de tanta basura mediática para distinguir y castigar un cambio de opinión basado en la conciencia o apoyado por el bolsillo? ¿Tiene todo el mundo tan clara la distinción entre conciencia y bolsillo? Porque uno es perseguible y el otro hasta puede dignificar. Todo según la demagogia del razonamiento de turno. Y, de momento, no sabemos qué se ha producido. Cuarta reflexión: es perfectible un sistema electoral que da pie a que se produzcan situaciones tan "tentadoras" y, por tanto, conveniente su modificación.
Una vez producidos los hechos, no cabe más salida que unas nuevas elecciones. Ningún partido podría gobernar éticamente gracias al apoyo activo o pasivo de los dos diputados. Si el PP lo hace será acusado, como mínimo, de oportunismo cuando no de "instigador de conciencias". Pero el PSOE tampoco podría admitir un eventual apoyo activo o pasivo de ambos, ya que también se le podría acusar de "haber ofrecido más". Ningún partido puede permitirse llegar al gobierno a través de esos dos votos, ni siquiera a través de una renuncia al acta de diputado. Esa eventual renuncia podría venir de no se sabe qué presiones y tampoco el estado de derecho quedaría limpio. Y es absurdo pretender que el PP llame al orden a los diputados díscolos. Primero porque no pertenecen a su partido y conviene que cada cual arregle su casa. Segundo porque parecería cómo que tuviese algún poder para forzarles a ello, lo que sin duda, dado lo bienintencionados de nuestros políticos, sería aprovechado por alguno para caldear el ambiente con el argumento de que los sobornadores habían hecho rectificar sendas voluntades y el PP quedaría en entredicho si gracias a su intervención se produjese la devolución de actas. Además, ¿no es lícito en política aprovechar las debilidades del contrario para sacar tajada? Y el PP puede sacar tajada, la tajada de una segunda oportunidad para obtener la mayoría absoluta. No se pida al partido adversario lo que no se hace a la inversa en situaciones parecidas y no hay más que ver pasado y presente para comprobarlo. De otro lado, unas nuevas elecciones darían ocasión a que los ciudadanos madrileños opinaran sobre qué gobierno desean para su comunidad: si uno del PP u otro del PSOE e IU con los repartos de poder que se vislumbran y que, en principio, no responden a un principio de proporcionalidad paralelo al deseo de los electores. Quinta reflexión: no queda más camino que un nuevo proceso electoral.
¿Por qué se resiste a ello el PSOE? Leguina ha calificado de "ventajista" la propuesta. ¿Acaso porque piensa que el PP obtendría la victoria? ¿Y por qué el electorado madrileño iba a volcarse más en el PP? Está claro que Leguina ve razones para ello y por eso piensa que el PP tendría ventaja. Pues si él las ve, posiblemente las habrá. Pero el PSOE pretende agotar los plazos legales. Es claro el motivo. El gobierno de la CAM fue la única victoria importante que podía mostrar el equipo de Rodríguez Zapatero. Si lo pierde, ¿en qué posición queda todo ese proyecto? ¿No sería lógico dilatar la solución para llevarla lo más posible hasta la fecha de las generales a fin de que el partido no tenga tiempo de reorganizarse y presentar otro equipo? ¿Quizá uno encabezado por José Bono? Y, si así fuese, ¿no sería lamentable que tal argucia se produjese en perjuicio del pueblo madrileño, cuyos intereses todos dicen defender? Porque entretanto es indudable que Madrid tendría un gobierno en funciones, que no es lo mismo que un gobierno de pleno. El pueblo de Madrid no debe ser perjudicado. Sexta reflexión: las elecciones, cuanto antes.
Y, ya que estamos, por qué no una reflexión más profunda. Hemos asistido en las pasadas legislaturas a conflictos entre Comunidad y Ayuntamiento a causa de las competencias de una y otro. Ahora todos parecen dispuestos a que haya un gobierno en funciones en la CAM durante casi cinco meses que, el destino así lo ha querido, lo habrá de ser también del Ayuntamiento. Desde luego en circunstancias precarias, trabajando desde un sitio para el otro. ¿Dónde estarán físicamente los equipos, las secretarías, etc? Pero Ruiz Gallardón ha transmitido -y con todo acierto- tranquilidad a los madrileños: la CAM seguirá funcionando. Pues si sigue funcionando con el mismo equipo de gobierno que el Ayuntamiento y en precario, ¿por qué no habría de hacerlo de forma permanente con una organización adecuada? En otras palabras, ¿acaso no nos sobra a los madrileños una de ambas instituciones? Dice el refrán que "no hay mal que por bien no venga" y quizá la grave situación planteada, que daña profundamente a la CAM como institución, permita abrir ojos y pueda ser aprovechada para que los madrileños nos organicemos mejor y a menor coste. ¿O es que se trata de que demos más puestos de trabajo a la clase política que se comporta tan dignamente con nosotros? Recordemos que en Londres se suprimió durante años el ayuntamiento y sus competencias fueron asumidas por el Gobierno Central. Aquí ni siquiera estaríamos hablando de eso, ya que contamos con tres administraciones en la misma ciudad. Séptima, última y gran reflexión: a los madrileños nos sobra una institución y lo mejor sería no unas nuevas elecciones a la CAM sino un referéndum para unificar CAM y Ayuntamiento. Así que Ruiz Gallardón, con mando en ambas, debería promover dicho referéndum por los cauces legales que corresponda. El referéndum saldría afirmativo casi con toda seguridad, los madrileños ganaríamos y la victoria le proporcionaría importantes réditos personales. ¿Alguien se opone? ¿Por qué motivos?
El resultado de las pasadas elecciones otorgaba la victoria al PP con una mayoría simple aproximada del 45%. Con un porcentaje similar gobierna Pujol en Cataluña y, de hecho, jamás ha alcanzado Convergencia y Unión un porcentaje tan elevado, pero ahí está. Y, a pesar de ello, hay quien aún se nos quiere vender como triunfador en la CAM. Primer reflexión, conviene dejar claras las cosas: el PP fue el partido vencedor en la CAM, aunque otra cosa sea que no obtuviera la mayoría absoluta. La presente ley electoral permite que una unión de partidos desplace al más votado y eso es lo que iba suceder en Madrid. El PP no podría gobernar porque sus diputados no le daban para alcanzar una estabilidad parlamentaria, además de no poder lograr la investidura.
Conviene también recordar que el PSOE de Joaquín Leguina se aprovechó, legislaturas atrás, del voto de dos tránsfugas -Piñeiro y Ortiz- para superar una moción de censura presentada por Alberto Ruiz Gallardón con todos los votos para ganarla inicialmente. Piñeiro se presentó en las listas del PP, pero su abstención en las votaciones permitió que Leguina siguiese como presidente. Ahora Leguina tilda de "ventajista" la propuesta del PP de repetir las elecciones y califica de corruptos a los dos desleales de su partido. Ver para creer. Segunda reflexión: sólo quien esté limpio que lance la primera piedra.
Un resultado tan ajustado se presta a manipulaciones múltiples. Resulta absolutamente improcedente, y no habla especialmente bien de un candidato, que se empiecen a repartir cargos antes de ser investido el gobierno. Las pretensiones en caja Madrid, Ifema, etc, han sido lamentables -la propia IU se encargó, por escrito, de oponerse al cambio de Miguel Blesa y a la politización de la entidad- y, visto lo visto, poco oportunas. Tercer reflexión: Rafael Simancas se precipitó y no sólo en los casos citados sino en otras declaraciones.
En la CAM se manejan miles de millones. Quinientos o mil son pocos comparados con esas cifras y sin embargo son muchos para una persona. Y bastaban dos personas para cambiar equipo de gobierno. Nuestro sistema social facilita la defensa de intereses aunque sea a base de comprar voluntades. ¿Dónde puede estar la ética en medio de tanta basura mediática para distinguir y castigar un cambio de opinión basado en la conciencia o apoyado por el bolsillo? ¿Tiene todo el mundo tan clara la distinción entre conciencia y bolsillo? Porque uno es perseguible y el otro hasta puede dignificar. Todo según la demagogia del razonamiento de turno. Y, de momento, no sabemos qué se ha producido. Cuarta reflexión: es perfectible un sistema electoral que da pie a que se produzcan situaciones tan "tentadoras" y, por tanto, conveniente su modificación.
Una vez producidos los hechos, no cabe más salida que unas nuevas elecciones. Ningún partido podría gobernar éticamente gracias al apoyo activo o pasivo de los dos diputados. Si el PP lo hace será acusado, como mínimo, de oportunismo cuando no de "instigador de conciencias". Pero el PSOE tampoco podría admitir un eventual apoyo activo o pasivo de ambos, ya que también se le podría acusar de "haber ofrecido más". Ningún partido puede permitirse llegar al gobierno a través de esos dos votos, ni siquiera a través de una renuncia al acta de diputado. Esa eventual renuncia podría venir de no se sabe qué presiones y tampoco el estado de derecho quedaría limpio. Y es absurdo pretender que el PP llame al orden a los diputados díscolos. Primero porque no pertenecen a su partido y conviene que cada cual arregle su casa. Segundo porque parecería cómo que tuviese algún poder para forzarles a ello, lo que sin duda, dado lo bienintencionados de nuestros políticos, sería aprovechado por alguno para caldear el ambiente con el argumento de que los sobornadores habían hecho rectificar sendas voluntades y el PP quedaría en entredicho si gracias a su intervención se produjese la devolución de actas. Además, ¿no es lícito en política aprovechar las debilidades del contrario para sacar tajada? Y el PP puede sacar tajada, la tajada de una segunda oportunidad para obtener la mayoría absoluta. No se pida al partido adversario lo que no se hace a la inversa en situaciones parecidas y no hay más que ver pasado y presente para comprobarlo. De otro lado, unas nuevas elecciones darían ocasión a que los ciudadanos madrileños opinaran sobre qué gobierno desean para su comunidad: si uno del PP u otro del PSOE e IU con los repartos de poder que se vislumbran y que, en principio, no responden a un principio de proporcionalidad paralelo al deseo de los electores. Quinta reflexión: no queda más camino que un nuevo proceso electoral.
¿Por qué se resiste a ello el PSOE? Leguina ha calificado de "ventajista" la propuesta. ¿Acaso porque piensa que el PP obtendría la victoria? ¿Y por qué el electorado madrileño iba a volcarse más en el PP? Está claro que Leguina ve razones para ello y por eso piensa que el PP tendría ventaja. Pues si él las ve, posiblemente las habrá. Pero el PSOE pretende agotar los plazos legales. Es claro el motivo. El gobierno de la CAM fue la única victoria importante que podía mostrar el equipo de Rodríguez Zapatero. Si lo pierde, ¿en qué posición queda todo ese proyecto? ¿No sería lógico dilatar la solución para llevarla lo más posible hasta la fecha de las generales a fin de que el partido no tenga tiempo de reorganizarse y presentar otro equipo? ¿Quizá uno encabezado por José Bono? Y, si así fuese, ¿no sería lamentable que tal argucia se produjese en perjuicio del pueblo madrileño, cuyos intereses todos dicen defender? Porque entretanto es indudable que Madrid tendría un gobierno en funciones, que no es lo mismo que un gobierno de pleno. El pueblo de Madrid no debe ser perjudicado. Sexta reflexión: las elecciones, cuanto antes.
Y, ya que estamos, por qué no una reflexión más profunda. Hemos asistido en las pasadas legislaturas a conflictos entre Comunidad y Ayuntamiento a causa de las competencias de una y otro. Ahora todos parecen dispuestos a que haya un gobierno en funciones en la CAM durante casi cinco meses que, el destino así lo ha querido, lo habrá de ser también del Ayuntamiento. Desde luego en circunstancias precarias, trabajando desde un sitio para el otro. ¿Dónde estarán físicamente los equipos, las secretarías, etc? Pero Ruiz Gallardón ha transmitido -y con todo acierto- tranquilidad a los madrileños: la CAM seguirá funcionando. Pues si sigue funcionando con el mismo equipo de gobierno que el Ayuntamiento y en precario, ¿por qué no habría de hacerlo de forma permanente con una organización adecuada? En otras palabras, ¿acaso no nos sobra a los madrileños una de ambas instituciones? Dice el refrán que "no hay mal que por bien no venga" y quizá la grave situación planteada, que daña profundamente a la CAM como institución, permita abrir ojos y pueda ser aprovechada para que los madrileños nos organicemos mejor y a menor coste. ¿O es que se trata de que demos más puestos de trabajo a la clase política que se comporta tan dignamente con nosotros? Recordemos que en Londres se suprimió durante años el ayuntamiento y sus competencias fueron asumidas por el Gobierno Central. Aquí ni siquiera estaríamos hablando de eso, ya que contamos con tres administraciones en la misma ciudad. Séptima, última y gran reflexión: a los madrileños nos sobra una institución y lo mejor sería no unas nuevas elecciones a la CAM sino un referéndum para unificar CAM y Ayuntamiento. Así que Ruiz Gallardón, con mando en ambas, debería promover dicho referéndum por los cauces legales que corresponda. El referéndum saldría afirmativo casi con toda seguridad, los madrileños ganaríamos y la victoria le proporcionaría importantes réditos personales. ¿Alguien se opone? ¿Por qué motivos?
lunes, 12 de mayo de 2003
¿Por qué?
En plena campaña hay aún mucho que decir de la posible alianza entre el PSOE e IU. El asunto, que incomprensiblemente no ha sido sacado a la palestra en ninguno de los debates televisivos de Esperanza Aguirre o Alberto Ruiz Gallardón, tiene especial trascendencia en Madrid, donde se podría producir una auténtica estafa a los electores.
Las encuestas parecen indicar que el PP puede alcanzar por los pelos con Ruiz Gallardón la mayoría absoluta, lo único que al partido le asegura la posibilidad de gobernar. En la Comunidad las cosas podrían estar más complicadas y Aguirre vencería pero sin mayoría absoluta. Caso de producirse un pacto entre PSOE e IU, ¿acaso se iba a contentar IU con sólo unos cuantos concejales o consejeros? ¿No pretendería la alcaldía o la presidencia de la Comunidad? Porque, de no obtener el PP mayoría absoluta en ambas instituciones y realizarse el pacto entre PSOE e IU, éstos podrían repartirse los máximos cargos, con lo que el pueblo madrileño se encontraría con sus candidatos más votados, Ruiz Gallardón y Aguirre, sentados ambos en la oposición y otros dos candidatos, que no serían los más votados, gobernando Ayuntamiento y Comunidad. ¿No estaríamos ante un auténtico fraude electoral, ante todo un engaño a los madrileños? Algunos se preguntan por qué ninguno de los candidatos del PP ha sacado el tema en sus debates en Telemadrid.
Las encuestas parecen indicar que el PP puede alcanzar por los pelos con Ruiz Gallardón la mayoría absoluta, lo único que al partido le asegura la posibilidad de gobernar. En la Comunidad las cosas podrían estar más complicadas y Aguirre vencería pero sin mayoría absoluta. Caso de producirse un pacto entre PSOE e IU, ¿acaso se iba a contentar IU con sólo unos cuantos concejales o consejeros? ¿No pretendería la alcaldía o la presidencia de la Comunidad? Porque, de no obtener el PP mayoría absoluta en ambas instituciones y realizarse el pacto entre PSOE e IU, éstos podrían repartirse los máximos cargos, con lo que el pueblo madrileño se encontraría con sus candidatos más votados, Ruiz Gallardón y Aguirre, sentados ambos en la oposición y otros dos candidatos, que no serían los más votados, gobernando Ayuntamiento y Comunidad. ¿No estaríamos ante un auténtico fraude electoral, ante todo un engaño a los madrileños? Algunos se preguntan por qué ninguno de los candidatos del PP ha sacado el tema en sus debates en Telemadrid.
martes, 8 de abril de 2003
Apuntes didácticos sobre una guerra
La guerra que nos ocupa ha venido a cambiar el panorama sociopolítico de muchos países, entre otros el español. ¿realmente el conflicto iraquí hubiera podido por sí solo despertar tal cantidad de conciencias aparentemente dormidas? ¿Cómo afectará a una “legalidad internacional” aún en mantillas? ¿Qué razones hay detrás de esta guerra tan criticada? ¿Terminará pronto y con poco coste o asistiremos a un segundo Vietnam? ¿Será una contienda que termine en sí misma o abrirá nuevos frentes y diferencias entre las culturas musulmanas y cristianas? ¿Será el prólogo de esa lucha de las civilizaciones preconizada por Orwell? ¿Cómo afectará al panorama político español? Estas y otras muchas preguntas intentan unos y otros contestarse sin que nadie pueda tener el don de la verdad.
¿Por qué se ha metido EEUU en esta batalla? Caben respuestas tan varias que van desde la simpleza de los sentimientos de venganza de un hijo a favor de un padre que no acabó de hacer los deberes hace doce años a otras más complejas que conviene individualizar. Dos parecen las más claras: esta guerra puede ser la consecuencia lógica de la lucha antiterrorista asumida por los EEUU tras el 11 de septiembre y la toma de posesión por parte de esta nación ante una próximo y bastante previsible cambio geopolítico en la zona de mayores reservas petrolíferas del mundo, que es además la zona de un creciente sentimiento religioso de carácter fundamentalista.
Irak es uno de los países que supuestamente apoyan el terrorismo, que supuestamente posee armas de destrucción masiva y, además, un país que cuenta con una dictadura que ha causado miles de muertos dentro y fuera de sus fronteras y, además, un país al que la comunidad internacional lleva advirtiendo desde hace más de doce años. Ante la llegada al mercado de las armas de destrucción masiva de otras naciones como Corea, es creíble que EEUU desee dejar una advertencia que cree precedente y que actúe como arma de presión a fin de eventuales solicitudes de desarme. ¿Con qué fuerza se puede urgir a otros países para que paralicen su carrera armamentística si Irak, urgido a un desarme desde hace doce años, incumple una y otra vez la resoluciones de la ONU?
Es sabido que uno de los países de los que surgen más células terroristas es Arabia Saudí, hasta el punto que se puede pensar en un juego a dos barajas. La edad y la salud del rey Fahd hacen pensar en un próximo cambio de gobierno que puede afectar de forma imprecisa pero fundamental a occidente. Irak y Arabia Saudí poseen la reservas más importantes de petróleo en la zona. Sin ellos quedaría un tremendo interrogante sobre la continuidad del suministro energético a un país como EEUU cuya economía posee una gran dependencia de él. Desde este punto de vista parecería lógico que EEUU quisiera asegurar su presencia en la zona antes de que se produzca un cambio en Arabia Saudí. Irak, por su delicada situación internacional y por su posición geográfica tan central, parecería el país más propicio para asegurar esa presencia.
¿Y qué pinta España en todo ello? ¿Por qué esa posición tan en primer plano en las Azores o tan dura con Irak en la ONU? ¿No hubiera sido mejor una postura más tibia, como la de Italia, por poner un ejemplo? La diferencia entre España e Italia radica en que la primera pertenece actualmente al Consejo de Seguridad y la segunda no. El turno como miembro no permanente le ha llegado a España en mal momento, obligándole a una postura clara. Y la postura del gobierno español posiblemente no pudiera ser otra. ¿Acaso no se han multiplicado las detenciones de elementos etarras desde el 11 de septiembre? ¿Acaso ETA no parece haber perdido gran parte de su eficacia desde entonces? Y vale la pena recordar las reuniones entre Aznar y Bush para lograr una colaboración antiterrorista que tuvieron lugar hace meses, antes del conflicto iraquí. ¿No es lógico pensar que la colaboración de EEUU puede estar detrás de los últimos avances en la lucha contra ETA? Pero también conviene observar el actual silencio de Marruecos en lo que respecta a unas reclamaciones soberanistas que llegaron a enturbiar tanto las relaciones entre ambos países como para que se llagase a una intervención militar. ¿Y quien intermedió en la solución de aquel conflicto y en el restablecimientos de relaciones entre España y Marruecos? ¿Acaso no fue EEUU? A muchos, y no sin razón, les parecerá triste que un tercero haya de venir a sacar las castañas del fuego a España en su relación con una nación vecina, pero así fueron las cosas y así han sido casi siempre en el mundo. Cada cual se ha aliado con quien más fuerza le diese y España lo ha realizado con EEUU y, ante la política de tibieza que entonces siguió la CEE y los intereses económicos opuestos a España de algunos de los países miembros, posiblemente no cabía otra solución más eficaz. ¿Cómo iba ahora España a desligarse del conflicto iraquí? Pero es más, José María Aznar ha vivido en primera persona la amenaza de ETA y su posición antiterrorista es de las más sólidas. Aznar se ha movido casi siempre por convicciones personales y lo hace una vez más, sin tener en cuenta la proximidad de las elecciones municipales, autonómicas y hasta generales. Pero a ello me referiré más tarde.
Cierto es, y eso sí que se le puede reprochar a Aznar, que entre estar en un primer plano tan expuesto y la discreción de Italia había caminos intermedios. España había de definirse en el Consejo de Seguridad de la ONU y, quizá, no podía adoptar otra postura de fondo, pero cabría haber pensado en unas formas diferentes. Las formas, una vez más, son la gran asignatura pendiente del gobierno del PP. Tanto primer plano en las fotos podía tener muy pocos efectos positivos. La labor de convencimientos en el seno de la ONU que abordó Aznar –y que pocos frutos dio- podía haberse realizado con mayor discreción.
EEUU, empujado más de lo que hubiera sido su deseo por la CEE, trató de realizar la intervención a través del paraguas de la ONU. Sin duda habrían se habrían producido menos razones para la protesta popular de haber existido dicho paraguas. No se produjo. Eran muchos los intereses en juego: Francia mantiene grandes contratos con el actual régimen iraquí y otro tanto cabe apuntar de Alemania. Otros países, al alargarse la consulta, se vieron cogidos entre las presiones estadounidenses y los levantamientos populares. El tiempo ha jugado y todavía jugará una mala pasada a los promotores de la intervención armada. De otro lado, ¿cómo iban a apoyar una serie de países la propuesta de quien se ha negado suscribir acuerdos como aquellos para la preservación del planeta, eliminación de gases o los del tribunal penal internacional? La doble moral americana obtiene el pago de su factura.
Y, a la hora de los acuerdos, ha de considerarse que el estado del bienestar también pasa sus facturas. Quien vive bien pretende seguir haciéndolo y no puede, a corto plazo, estar a favor de una guerra que haga peligrar su estado de bienestar. Como es duro admitirlo así, se disfraza en muchos casos de sentimentalismos inexistentes. Y, en esta postura, a veces se hace tarde para reaccionar. Se les hizo tarde a los europeos ante el nacimiento del nazismo, pero es que se les hizo tarde a lo largo y ancho de la historia, y esto es mucho más importante, a todas las culturas que en su relativo estado de bienestar se abandonaron al poder de otras más bárbaras que llegaron con muchas menos cosas que perder. Les sucedió a los griegos, a los romanos, a los egipcios... Los jabones y las colonias vuelven blandas a las civilizaciones. El hombre que no conoce la historia o se olvida de ella está obligado a repetirla.
¿Cuánto puede durar la guerra y cuál será su coste final en términos de visa humanas y económicos? Nadie puede saberlo a ciencia cierta. Sadam Hussein ha tenido doce años para planificar su defensa. También EEUU para su ataque. La historia nos puede dar una primera impresión una vez más: Dresde, Varsovia, etc hubieron de ser demolidas por entero y alguna de ellas dos veces, por unas tropas y por otras. ¿Cómo puede tomarse una ciudad mayor que Madrid si la resistencia se organiza casa por casa? Sería una tarea imposible. Y los americanos y los ingleses –y esto hay que tenerlo muy claro- no pueden permitirse perder la guerra. Harán cuanto sea preciso para obtener la victoria. Y el tiempo juega en su contra. Las reacciones en los gobiernos de los países árabes de la zona, como Siria e Irán, pueden desencadenarse de forma adversa si la contienda se alarga y EEUU se empieza a ver más como la amenaza imperialista en la zona. Entonces estaríamos hablando de un conflicto de dimensiones mucho mayores, por cuanto acabaría obligando a muchos otros países a tomar posiciones. Si el tiempo se vuelve en contra de la coalición es muy posible que estemos ante una eventual destrucción masiva de Bagdad. Sería un desastre bajo todos los puntos de vista, tanto por los miles de personas civiles que morirían como por la reacción civil en cadena que se originaría. La posguerra, llena de resentimientos en los corazones de los supervivientes, sería inadministrable bajo en manto de la coalición occidental.
¿Cómo afectará esta guerra a corto plazo a la política española? Va a depender en gran parte de que la solución llegue antes de las elecciones o no. Recordemos el dicho: “la victoria tiene mil padres, la derrota es huérfana”. Una victoria clara lo suficientemente antes de las elecciones como para ser asimilada y compartida podría hacer que los populares recuperasen gran parte de los votos que parecen haber perdido. Queda también otra incógnita: ¿qué parte del electorado votará consciente de que desde las administraciones locales se puede hacer poca política, que su principal tarea es administrar recursos y que lo que debería votarse es a los más eficientes para dicha administración? ¿qué parte del electorado guarda silencio por no hacerse notar frente a la actitud de los más antibelicistas, que llega a ser hasta agresiva e intolerante? No dejaría de ser absurdo, pero las encuestas de momento así lo manifiestan, que el poder municipal y autonómico cayera en manos de quien jamás hubiera caído por méritos absolutamente ajenos a ellos y a las propias administraciones locales. Los votantes deberían ser capaces de diferenciar unos temas de otros.
Si la victoria llega en ese pronto plazo, es hasta posible que los partidos de la oposición se encontrasen descabalgados de discurso y la situación se volviera en su contra. Parece, no obstante, que ya no queda tiempo suficiente para que esto se produzca antes del 25 de mayo.
¿Responde la reacción popular exclusivamente a un sentimiento antibelicista o presenta otros ingredientes? ¿Se habría producido la misma reacción hace tres o cuatro años? La respuesta se antoja negativa. Cuando los bolsillos de los españoles estaban llenos, cuando la bolsa no había asesinado muchos ahorros, cuando el acceso a la vivienda no era tema diario en la prensa, posiblemente habría sido más difícil una reacción popular tan exacerbada, con un 90% de la población contraria a la intervención armada. España ha funcionado económicamente mucho mejor que los países de su entorno. Se ha demostrado que el crecimiento económico español no era un simple reflejo de la situación externa. Cuando llegó la crisis a todos, España ha mostrado un fuelle mucho mayor. Pero se ha vendido mal o, mejor dicho, no se ha vendido. En Italia se comunicó el crecimiento del 0,4% en el 2002 como un dato mucho más positivo que el alemán. En España, un crecimiento del 2%, cinco veces superior al italiano, se comentó como el menor en los últimos años. Verdad, pero no toda la verdad.
Una buena parte de la reacción popular corresponde a su vertiente estudiantil, una vertiente que adormecía en unas escuelas y universidades adocenadas. Posiblemente habría seguido en buena parte durmiendo sin otros hechos previos, como una mal presentada Ley de Educación. Cuando los estudiantes se echan a la calle, nunca se sabe en qué momento se detendrán ni qué temas abarcarán sus reivindicaciones.
Otro de los grupos sociales más activos contra la guerra ha sido el de los actores, unos actores que trabajan para una industria en crisis, es decir, que apenas tienen trabajo. El cine español se halla en una crisis de la que se ha escrito mucho. Parte de estos actores buscan un protagonismo que no gozan en las pantallas. Otra parte manifiesta así su descontento por una poco propicia situación laboral que no reparan, ni tienen por qué, las subvenciones oficiales. La reacción del Ministerio de Educación y Cultura tampoco ha sido adecuada.
¿Por qué se ha metido EEUU en esta batalla? Caben respuestas tan varias que van desde la simpleza de los sentimientos de venganza de un hijo a favor de un padre que no acabó de hacer los deberes hace doce años a otras más complejas que conviene individualizar. Dos parecen las más claras: esta guerra puede ser la consecuencia lógica de la lucha antiterrorista asumida por los EEUU tras el 11 de septiembre y la toma de posesión por parte de esta nación ante una próximo y bastante previsible cambio geopolítico en la zona de mayores reservas petrolíferas del mundo, que es además la zona de un creciente sentimiento religioso de carácter fundamentalista.
Irak es uno de los países que supuestamente apoyan el terrorismo, que supuestamente posee armas de destrucción masiva y, además, un país que cuenta con una dictadura que ha causado miles de muertos dentro y fuera de sus fronteras y, además, un país al que la comunidad internacional lleva advirtiendo desde hace más de doce años. Ante la llegada al mercado de las armas de destrucción masiva de otras naciones como Corea, es creíble que EEUU desee dejar una advertencia que cree precedente y que actúe como arma de presión a fin de eventuales solicitudes de desarme. ¿Con qué fuerza se puede urgir a otros países para que paralicen su carrera armamentística si Irak, urgido a un desarme desde hace doce años, incumple una y otra vez la resoluciones de la ONU?
Es sabido que uno de los países de los que surgen más células terroristas es Arabia Saudí, hasta el punto que se puede pensar en un juego a dos barajas. La edad y la salud del rey Fahd hacen pensar en un próximo cambio de gobierno que puede afectar de forma imprecisa pero fundamental a occidente. Irak y Arabia Saudí poseen la reservas más importantes de petróleo en la zona. Sin ellos quedaría un tremendo interrogante sobre la continuidad del suministro energético a un país como EEUU cuya economía posee una gran dependencia de él. Desde este punto de vista parecería lógico que EEUU quisiera asegurar su presencia en la zona antes de que se produzca un cambio en Arabia Saudí. Irak, por su delicada situación internacional y por su posición geográfica tan central, parecería el país más propicio para asegurar esa presencia.
¿Y qué pinta España en todo ello? ¿Por qué esa posición tan en primer plano en las Azores o tan dura con Irak en la ONU? ¿No hubiera sido mejor una postura más tibia, como la de Italia, por poner un ejemplo? La diferencia entre España e Italia radica en que la primera pertenece actualmente al Consejo de Seguridad y la segunda no. El turno como miembro no permanente le ha llegado a España en mal momento, obligándole a una postura clara. Y la postura del gobierno español posiblemente no pudiera ser otra. ¿Acaso no se han multiplicado las detenciones de elementos etarras desde el 11 de septiembre? ¿Acaso ETA no parece haber perdido gran parte de su eficacia desde entonces? Y vale la pena recordar las reuniones entre Aznar y Bush para lograr una colaboración antiterrorista que tuvieron lugar hace meses, antes del conflicto iraquí. ¿No es lógico pensar que la colaboración de EEUU puede estar detrás de los últimos avances en la lucha contra ETA? Pero también conviene observar el actual silencio de Marruecos en lo que respecta a unas reclamaciones soberanistas que llegaron a enturbiar tanto las relaciones entre ambos países como para que se llagase a una intervención militar. ¿Y quien intermedió en la solución de aquel conflicto y en el restablecimientos de relaciones entre España y Marruecos? ¿Acaso no fue EEUU? A muchos, y no sin razón, les parecerá triste que un tercero haya de venir a sacar las castañas del fuego a España en su relación con una nación vecina, pero así fueron las cosas y así han sido casi siempre en el mundo. Cada cual se ha aliado con quien más fuerza le diese y España lo ha realizado con EEUU y, ante la política de tibieza que entonces siguió la CEE y los intereses económicos opuestos a España de algunos de los países miembros, posiblemente no cabía otra solución más eficaz. ¿Cómo iba ahora España a desligarse del conflicto iraquí? Pero es más, José María Aznar ha vivido en primera persona la amenaza de ETA y su posición antiterrorista es de las más sólidas. Aznar se ha movido casi siempre por convicciones personales y lo hace una vez más, sin tener en cuenta la proximidad de las elecciones municipales, autonómicas y hasta generales. Pero a ello me referiré más tarde.
Cierto es, y eso sí que se le puede reprochar a Aznar, que entre estar en un primer plano tan expuesto y la discreción de Italia había caminos intermedios. España había de definirse en el Consejo de Seguridad de la ONU y, quizá, no podía adoptar otra postura de fondo, pero cabría haber pensado en unas formas diferentes. Las formas, una vez más, son la gran asignatura pendiente del gobierno del PP. Tanto primer plano en las fotos podía tener muy pocos efectos positivos. La labor de convencimientos en el seno de la ONU que abordó Aznar –y que pocos frutos dio- podía haberse realizado con mayor discreción.
EEUU, empujado más de lo que hubiera sido su deseo por la CEE, trató de realizar la intervención a través del paraguas de la ONU. Sin duda habrían se habrían producido menos razones para la protesta popular de haber existido dicho paraguas. No se produjo. Eran muchos los intereses en juego: Francia mantiene grandes contratos con el actual régimen iraquí y otro tanto cabe apuntar de Alemania. Otros países, al alargarse la consulta, se vieron cogidos entre las presiones estadounidenses y los levantamientos populares. El tiempo ha jugado y todavía jugará una mala pasada a los promotores de la intervención armada. De otro lado, ¿cómo iban a apoyar una serie de países la propuesta de quien se ha negado suscribir acuerdos como aquellos para la preservación del planeta, eliminación de gases o los del tribunal penal internacional? La doble moral americana obtiene el pago de su factura.
Y, a la hora de los acuerdos, ha de considerarse que el estado del bienestar también pasa sus facturas. Quien vive bien pretende seguir haciéndolo y no puede, a corto plazo, estar a favor de una guerra que haga peligrar su estado de bienestar. Como es duro admitirlo así, se disfraza en muchos casos de sentimentalismos inexistentes. Y, en esta postura, a veces se hace tarde para reaccionar. Se les hizo tarde a los europeos ante el nacimiento del nazismo, pero es que se les hizo tarde a lo largo y ancho de la historia, y esto es mucho más importante, a todas las culturas que en su relativo estado de bienestar se abandonaron al poder de otras más bárbaras que llegaron con muchas menos cosas que perder. Les sucedió a los griegos, a los romanos, a los egipcios... Los jabones y las colonias vuelven blandas a las civilizaciones. El hombre que no conoce la historia o se olvida de ella está obligado a repetirla.
¿Cuánto puede durar la guerra y cuál será su coste final en términos de visa humanas y económicos? Nadie puede saberlo a ciencia cierta. Sadam Hussein ha tenido doce años para planificar su defensa. También EEUU para su ataque. La historia nos puede dar una primera impresión una vez más: Dresde, Varsovia, etc hubieron de ser demolidas por entero y alguna de ellas dos veces, por unas tropas y por otras. ¿Cómo puede tomarse una ciudad mayor que Madrid si la resistencia se organiza casa por casa? Sería una tarea imposible. Y los americanos y los ingleses –y esto hay que tenerlo muy claro- no pueden permitirse perder la guerra. Harán cuanto sea preciso para obtener la victoria. Y el tiempo juega en su contra. Las reacciones en los gobiernos de los países árabes de la zona, como Siria e Irán, pueden desencadenarse de forma adversa si la contienda se alarga y EEUU se empieza a ver más como la amenaza imperialista en la zona. Entonces estaríamos hablando de un conflicto de dimensiones mucho mayores, por cuanto acabaría obligando a muchos otros países a tomar posiciones. Si el tiempo se vuelve en contra de la coalición es muy posible que estemos ante una eventual destrucción masiva de Bagdad. Sería un desastre bajo todos los puntos de vista, tanto por los miles de personas civiles que morirían como por la reacción civil en cadena que se originaría. La posguerra, llena de resentimientos en los corazones de los supervivientes, sería inadministrable bajo en manto de la coalición occidental.
¿Cómo afectará esta guerra a corto plazo a la política española? Va a depender en gran parte de que la solución llegue antes de las elecciones o no. Recordemos el dicho: “la victoria tiene mil padres, la derrota es huérfana”. Una victoria clara lo suficientemente antes de las elecciones como para ser asimilada y compartida podría hacer que los populares recuperasen gran parte de los votos que parecen haber perdido. Queda también otra incógnita: ¿qué parte del electorado votará consciente de que desde las administraciones locales se puede hacer poca política, que su principal tarea es administrar recursos y que lo que debería votarse es a los más eficientes para dicha administración? ¿qué parte del electorado guarda silencio por no hacerse notar frente a la actitud de los más antibelicistas, que llega a ser hasta agresiva e intolerante? No dejaría de ser absurdo, pero las encuestas de momento así lo manifiestan, que el poder municipal y autonómico cayera en manos de quien jamás hubiera caído por méritos absolutamente ajenos a ellos y a las propias administraciones locales. Los votantes deberían ser capaces de diferenciar unos temas de otros.
Si la victoria llega en ese pronto plazo, es hasta posible que los partidos de la oposición se encontrasen descabalgados de discurso y la situación se volviera en su contra. Parece, no obstante, que ya no queda tiempo suficiente para que esto se produzca antes del 25 de mayo.
¿Responde la reacción popular exclusivamente a un sentimiento antibelicista o presenta otros ingredientes? ¿Se habría producido la misma reacción hace tres o cuatro años? La respuesta se antoja negativa. Cuando los bolsillos de los españoles estaban llenos, cuando la bolsa no había asesinado muchos ahorros, cuando el acceso a la vivienda no era tema diario en la prensa, posiblemente habría sido más difícil una reacción popular tan exacerbada, con un 90% de la población contraria a la intervención armada. España ha funcionado económicamente mucho mejor que los países de su entorno. Se ha demostrado que el crecimiento económico español no era un simple reflejo de la situación externa. Cuando llegó la crisis a todos, España ha mostrado un fuelle mucho mayor. Pero se ha vendido mal o, mejor dicho, no se ha vendido. En Italia se comunicó el crecimiento del 0,4% en el 2002 como un dato mucho más positivo que el alemán. En España, un crecimiento del 2%, cinco veces superior al italiano, se comentó como el menor en los últimos años. Verdad, pero no toda la verdad.
Una buena parte de la reacción popular corresponde a su vertiente estudiantil, una vertiente que adormecía en unas escuelas y universidades adocenadas. Posiblemente habría seguido en buena parte durmiendo sin otros hechos previos, como una mal presentada Ley de Educación. Cuando los estudiantes se echan a la calle, nunca se sabe en qué momento se detendrán ni qué temas abarcarán sus reivindicaciones.
Otro de los grupos sociales más activos contra la guerra ha sido el de los actores, unos actores que trabajan para una industria en crisis, es decir, que apenas tienen trabajo. El cine español se halla en una crisis de la que se ha escrito mucho. Parte de estos actores buscan un protagonismo que no gozan en las pantallas. Otra parte manifiesta así su descontento por una poco propicia situación laboral que no reparan, ni tienen por qué, las subvenciones oficiales. La reacción del Ministerio de Educación y Cultura tampoco ha sido adecuada.
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